miércoles, 30 de mayo de 2012

El Tango.

El tango ocupa un lugar de privilegio en la representatividad de lo argentino en el exterior.
Si bien, básicamente, se lo reconoce en tanto que una danza y una música cantable; el tango además contiene un lenguaje particular -el lunfardo-, usos y costumbres determinados, y hasta una filosofía característica que identifica a la gente de tango.
Y, mundialmente hablando, para diferenciarlo de otras formas que deambulan en los salones de baile, se lo reconoce como tango argentino.Fue este último el que dio origen a todos los demás.




 El nacimiento del tango se produjo hacia mediados del siglo pasado, con la formación de conglomerados habitacionales alrededor de la joven ciudad de Buenos Aires. Quienes allí vivían, paisanos llegados del interior, inmigrantes europeos y algunos porteños de escasos recursos, formaron una nueva clase social para la época. Quizás en busca de un modo de identificarse como grupo y de sentir al nuevo hogar como lugar de pertenencia, comenzaron a crearse manifestaciones culturales resultantes de esta mezcla. Este fue el principio del tango, que se caracterizó por poseer códigos muy cerrados, sólo abordables por las clases trabajadoras.
               

A bordo de mis zapatos

Letra: Eugenio Majul


Caminé todas las calles
de Buenos Aires, y es cierto,
a bordo de mis zapatos
que siempre llegan a viejo.
Nací en Palermo hace mucho,
amé y a veces me amaron,
a bordo de mis zapatos
voy o no voy pero avanzo.
Dos desencuentros o más
no del todo me curtieron,
por eso lloran a veces
mis lágrimas del silencio.
Aunque una luz al instante
cambia el paisaje de veras,
a bordo de mis zapatos
sigo gastando las suelas.
Ya encanecidas mis sienes
pero el verano en mis sueños,
a bordo de mis zapatos
cruzo la vida y la quiero.



El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires en Argentina (y de aquí se extendió en no muchos años a otras ciudades cercanas como Rosario y Montevideo en Uruguay, ciudades que vivían una situación sociocultural muy similar), debido en gran medida a la millonaria inmigración europea (principalmente italiana y española) ocurrida principalmente entre los años 1860 y 1960 (ver: Inmigración en Argentina). En 1878 un artículo del diario La Prensa titulado "El dialecto de los ladrones" indicaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba precisamente lunfardo como sinónimo de ladrón; en 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del lunfardo, entre ello el primer verso lunfardo que se conoce:
Estando en el bolín polizando/ se presentó el mayorengo/ a portarlo en cana vengo/ su mina lo ha delatado.
Así originariamente esta jerga era empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media-baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y Uruguay. Sin embargo ya a inicios del siglo XX el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos; la poesía en lunfardo aunque con palabras "vulgares" supo tener un buen nivel artístico en las manos de Felipe Fernández "Yacaré" (quien se destacaba en 1915), Carlos Muñoz del Solar mucho más conocido como Carlos de la Púa, Bartolomé Rodolfo Aprile, el celebérrimo José Betinotti (llamado "el último payador" porque en su tiempo se consideraba que no habría más ni mejor payador que Betinotti); Antonio Caggiano, el famoso Amleto Enrique Vergiati más conocido por su seudónimo de Julián Centeya, Roberto Cayol, Augusto Arturo Martini mucho más conocido por su chusco seudónimo de Iván Diez, Daniel Giribaldi, Alberto Vacarezza, el célebre letrista tanguero Pascual Contursi, Francisco Bautista Rimoli cuyo seudónimo era Dante A. Linyera, Héctor Gagliardi, Enrique Cadícamo u Horacio Ferrer.
                                   ¿QUE ES EL FILETEADO PORTEÑO?

FILETEADO
  En el diccionario de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (ed. 1992) figura el término fileteado: artesanía que consiste en pintar filetes para ornamentación; se lee allí sobre este termino señalado como argentinismo.

Fileteador: artesano que se dedica al fileteado o pintura de filetes.

Este arte nació en Buenos Aires a fines del siglo IXX. Los artistas fileteadores desarrollan un arte técnicamente complejo, que requiere el dominio simultaneo de conocimientos sobre: diseño grafico, pintura, composición, caligrafía y dibujo. Los elementos que componen el repertorio decorativo es sumamente amplio y de orígenes muy variados, algunos extraídos de la tradición greco – romana como ser las hojas de acanto, sirenas, cuernos de la abundancia, molduras, diamantes, perlas, flores de 4 o 5 pétalos, pájaros, bolitas, herraduras, caballos, símbolos patrióticos, gauchescos, religiosos, etc.
El arte del fileteado a estado en permanente evolución, podría decirse que cada fileteador ha ido haciendo aportes que han ampliado el repertorio de elementos que integran este arte. Hoy en día es posible distinguir dos tipos de fileteados:

a)  El clásico, que era el aplicado en los carros, camiones y colectivos, pero que aun es practicado por muchos fileteadores, que realizan en la actualidad trabajos de cartelería y en carruajes (sulkys, chatas, etc.).

b)  El filete de caballete, el cual ha recibido nuevos aportes acrecentando la iconografía que comprende este arte; entre sus cultores hay artistas con formación académica.

El fileteado es una modalidad artística popular de neta creación porteña. La proverbial manía argentina de menospreciar toda creación o invención autóctona, ha llevado a muchos interesados en el tema a buscar antecedentes en el arte etrusco, en la ornamentación de los carritos sicilianos, la pintura renacentista, etc.

Tango y filete que dan identidad a Buenos Aires


No es casual la relación entre el tango y el filete, comparten una misma necesidad, que es expresar la nueva identidad porteña, producto de la mezcla multicultural de nativos e inmigrantes.
Tango y filete configuran una hermandad artística que se nutre de la filosofía de los habitantes de la ciudad expresadas en forma literaria mediante frases y leyendas que llevaban pintados carros y camiones, en muchos casos extraídos de las letras de tangos. En forma plástica, mediante el retrato pintado de Gardel, máximo exponente del canto popular.
Tango y filete, además de su origen humilde, compartieron también la marginación por parte de élite cultural. El tango fue durante mucho tiempo considerado vulgar, motivo por el cual se lo excluyo de los salones frecuentados por la gente culta porteña. Mas tarde y al triunfar en Europa y Estados Unidos, volvió a la Argentina consagrado definitivamente.
El filete padeció la indiferencia de los habitantes de la cuidad prácticamente hasta comienzos de los ’70.
Esther Barugel, escultora argentina y su marido Nicolás Rubió, pintor catalán, estudioso de la arqueología, artesanías y pintura populares del continente americano, comenzaron a investigar a fines de la década del ’60, sobre el arte de filetear camiones, colectivos y carros. Trabajaron con gran pasión, reuniendo información y material grafico de gran valor que fue plasmado en un libro extraordinario: “LOS MAESTROS FILETEADORES DE BUENOS AIRES”.
A comienzo de los años ’60, Rubió en sus recorridas por la ciudad, se detenía a admirar los ornatos y líneas que adornaban carros y camiones. En conversaciones e indagaciones a gentes vinculadas al arte y habitantes de la ciudad, descubre la indiferencia generalizada hacia el arte popular del filete. En una reunión de artistas a la que asiste el matrimonio Rubió, se enteran de que para los artistas locales, en Argentina no había nada propio, y que por ello,
debían inspirarse en el arte extranjero. Aquella conversación fue determinante para que comenzaran en 1967 una investigación que los llevaría a recoger a través de material fotográfico y del testimonio de gente del ámbito de los talleres, mercados, bares, etc., todo lo concerniente a un arte netamente local pero totalmente ignorado.
Tras un ardo esfuerzo, el matrimonio Rubió lograron convencer a un grupo de grandes fileteadores para exponer sus trabajos en lo que seria la primera exposición de fileteados en la galería Wildenstein de Buenos Aires en el año 1970. El gran éxito de publico y críticos marco la entrada al ámbito del arte.
El filete logro sobrevivir a los cambios, que de los vehículos de tracción a sangre paso a camiones y colectivos, luego al caer en desuso de los medios de transportes, se adapto a los nuevos medios y lugares como son: la arquitectura, decoración de bares, restaurantes, muebles, objetos de todo tipo, grafica, cartelería, tapas de libros y discos, etc.

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